Archivos por Etiqueta: Foucault

un texto de Jorge Luis Acanda

El concepto de educación es más amplio que el de enseñanza. No apunta sólo al aprendizaje de conocimientos, sino al análisis del conjunto de todas las estructuras e instituciones que condicionan la formación de la subjetividad de las personas, sus procesos de socialización e individuación, el desarrollo de sus potencialidades y capacidades. El objetivo de la educación, entendida en esta acepción abarcadora, es el de contribuir a la formación de seres humanos imbuidos de aquellos valores que consideramos positivos. La siguiente formulación de Federico Mayor es indicativa al respecto: Educar es más que informar e instruir; es forjar la mente y el carácter de un ser humano y dotarlo de autonomía suficiente para que alcance a razonar y decidir con la mayor libertad posible, prescindiendo de influencias ajenas, de tópicos y lugares comunes. Es fomentar el desarrollo de una vida espiritual propia y diferenciada, de gustos y criterios auténticos. [1]

Es evidente que esta concepción sobre la educación parte de un supuesto que convencionalmente podemos llamar “filosófico”: asumir al individuo como un ente dotado de la capacidad de actuar, de determinar racionalmente los objetivos y modos de su actividad, y de conformarse a sí mismo en la medida en que conforma su entorno. Actividad, racionalidad y auto-creación son tres principios básicos sin los cuales sería imposible fundamentar una teoría de la educación. Los mismos que se han intentado expresar en forma sistematizada por la filosofía con la categoría de sujeto desde hace más de 300 años. La problemática del sujeto, por lo tanto, resulta ser un punto de confluencia entre la teoría de la educación y el pensamiento filosófico. Esta confluencia encontró clara expresión en la Ilustración, que se pensó a sí misma como un movimiento filosófico encaminado al perfeccionamiento del individuo y la sociedad. La definición presentada por Kant es bien clara al respecto: Ilustración es la liberación del hombre de su culpable incapacidad. Leer más »

¡¡Muera aquello que nombra al sexo Rey!!
La intempestividad de Michel Foucault.

por Arturo Augusto Cano Cabrera

Con la publicación del primer volumen de su Historia de la sexualidad: la voluntad de saber no nos percatamos que con ello Michel Foucault (1929-1984) zarpaba. En lugar de un adiós nos gustarían haber escuchado un hasta luego, por lo interesante de su obra, pero no fue así. Su intempestiva muerte fue el reflejo de esa vida intensa.

Con tan sólo 55 años de vida, su ausencia o nuestra orfandad cumplen ya 23 años de abandono. Y su experiencia se extinguió por los embates del VIH, lo cual nos habla de la incesante preocupación de sí.

Es así que en esta última obra se nota su agitación por dejar en claro que lo que se ha denominada sexualidad no es más que un artificio. Dispositivo que al intercalar saber-poder-verdad se revela como discurso médico, jurídico o psicológico, la cual se traduce en hábitos o autorizaciones para practicar lo sexual más no las autorevelaciones del conocerse uno así mismo.

Leer más »